La producción camaronera crece, pero también los costos

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Con una exportación histórica, así cerró el 2022 la industria camaronera ecuatoriana. Un total 2.338 millones de libras de camarón se enviaron a diferentes países en el mundo, lo que generó ingresos por más de 6.653 millones de dólares.

China fue uno de los principales destinos del Litopenaeus vannamei nacional con un 56 por ciento de participación, 10 por ciento más que en el 2021. Dentro del top 10 de los mayores exportadores constan Industrial Pesquera Santa Priscila con el 17 por ciento de participación, le siguen Omarsa y Songa con el 9 por ciento.

Una exportadora que se ubicó en este listado con 66’964.773 libras exportadas es Exportquilsa. Su producto se envió principalmente a China, Estados Unidos y la Unión Europea.

El gerente general, Andrés Sánchez, detalla que si bien el mercado chino representó el 55,6 por ciento de la totalidad de sus exportaciones, el principal objetivo de la compañía es tener presencia en diferentes destinos con potencial crecimiento.

“En enero del 2023 se ha visto un crecimiento del 30 por ciento en libras versus el año anterior, se espera que el camarón ecuatoriano siga creciendo como lo ha venido haciendo en los últimos años, nosotros como Exportquilsa buscamos incursionar en mercados desatendidos donde exista una gran oportunidad de consumo”, asegura el directivo.

José Antonio Camposano, presidente ejecutivo de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA), afirma que durante la última década Ecuador mantiene un crecimiento sostenido del 18 por ciento promedio anual, pero recalca que “venta no es igual a renta”.

La industria, agrega, ha asumido altos costos y ha hecho grandes esfuerzos para incrementar su productividad y eficiencia, como la implementación de nuevas tecnologías, entre ellas: aireadores, alimentadores automáticos, bombeo eléctrico y sistemas informáticos de control para toma de decisiones. A ello se suma, el incremento de personal, que a su vez representa elevación de los costos laborales.

El año pasado se firmaron cerca de 700 millones de dólares en contratos de inversión para la tecnificación de predios camaroneros y para ampliar la capacidad de procesamiento y en la fabricación de alimento balanceado.

“Los exportadores ecuatorianos han adaptado sus procesos para diversificar sus productos y satisfacer al consumidor mundial, ya sea con la exportación de camarón entero, preferido en China, o con valor agregado: colas, pelado y desvenado, como lo prefieren en el mercado europeo y en Estados Unidos”, señala.

Camposano remarca que el sector ha hecho importantes inversiones, pero que con el precio internacional del camarón y la pérdida de competitividad agravada por la inseguridad, se mantiene cerca de su punto de equilibrio e inclusive a pérdida durante algunos meses del año, especialmente en el caso de productores con eficiencias promedio.

Las inversiones realizadas en toda la cadena productiva de camarón han sido clave para el aumento en la producción. (foto César Mera)

Acuerdos comerciales

A inicios de este año, Ecuador cerró a nivel técnico el proceso de negociación comercial con China y Costa Rica por lo que las expectativas de la industria son altas una vez que entren en vigencia los mismos.

El Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca (MPCEIP), manifiesta que en los últimos cinco años nuestro país mantuvo una tasa de crecimiento del 32 por ciento en China, lo cual podría mejorar con el acuerdo comercial.

Según las negociaciones, una vez en vigencia al tratado, el camarón ecuatoriano tendría una desgravación arancelaria por ingresar al mercado chino hasta llegar a cero en diez años. Adicionalmente, un capítulo específico de medidas sanitarias permitirá tener un canal más directo y ágil para resolver temas sanitarios y/o revisar protocolos de este ámbito. También se contempla un apartado de cooperación comercial con un acápite específico para pesca y acuacultura que establece colaboración en temas sanitarios, fitosanitarios, de trazabilidad y de vigilancia epidemiológica.

Mientras tanto, en las negociaciones con Costa Rica “hay altas expectativas”, pues a pesar de no existir actualmente un acuerdo comercial entre ambos países ya se ha venido exportando camarón a tierras costarricenses, ocupando Ecuador actualmente el tercer lugar como proveedor del producto después de Nicaragua y Honduras.

“A pesar de que Costa Rica tiene producción nacional de camarón, y durante todo el proceso de negociación manifestaron una alta sensibilidad de otorgar una apertura comercial para este producto, gracias al trabajo coordinado entre el equipo negociador y el sector camaronero, una vez que entre en vigencia este acuerdo, Ecuador empezará a beneficiarse de preferencias arancelarias que le permitirán tener una mayor competitividad, ya que actualmente sus principales competidores ya tienen un acceso preferencial al mercado costarricense”, señala la cartera de Estado.

Con el acuerdo también se garantiza la diversificación de la oferta exportable para los productos con valor agregado como camarones con cola, cáscara, cola pelada y desvenada, cola pelada sin desvenar y en presentaciones como brochetas, mariposa y bandejas.

Asimismo, mediante el capítulo de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, se establecen mecanismos que agilizan los procesos de habilitación de nuevas plantas que deseen exportar hacia Costa Rica. Las exportaciones de camarón de Ecuador a este destino crecieron un 37 por ciento en el 2022.

Por otro lado, el titular de la CNA destaca que si bien Estados Unidos es un mercado al que se está trabajando mucho para ampliar la oferta de valor agregado, el sector continúa atendiendo a su principal destino: China, sin descuidar el sitial ganado en Europa. Hay expectativa de que las condiciones sanitarias que exige Corea del Sur sean revisadas para retomar el espacio que se ha perdido en ese mercado.

Camposano marca que, aunque enero arrancó con una leve recuperación de los precios internacionales, aún se está a la expectativa del ‘ánimo’ que muestren los mercados de destino, pues las evidencias que apuntan a una recesión aún son evidentes, por lo que se proyecta un año 2023 ‘cuesta arriba’.

El directivo ve necesario que el gobierno impulse la competitividad, así como medidas que compensen los incrementos en el costo de producción. La aplicación del drawback automático sería una manera de aliviar parcialmente estos problemas.

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